Psicólogo Ansiedad Granada

¿Cómo puede una persona afrontar la ansiedad? Puedes intentar lo que hizo este tipo. Se preocupaba tanto que decidió contratar a alguien para que se preocupara por él. Encontró a un hombre que aceptó por un sueldo de 200.000 dólares al año.

Psicólogo en Granada Ansiedad es una de las búsquedas más requeridas, y es que son muchas las dudas que nos invaden acerca de este trastorno:

¿Cómo combatir la ansiedad? ¿Cómo deshacerse de esa sensación de angustia constante? ¿Cuándo es necesario recurrir a un tratamiento psicológico?

Estas y muchas otras preguntas suelen rondar la mente de la persona que sufre ansiedad, sobre todo porque resulta difícil establecer una línea divisoria entre el nerviosismo normal y un trastorno de ansiedad. En Celabpsi queremos ayudarte a descubrir qué ocurre y cómo podemos solucionarlo.

Qué es la ansiedad

La ansiedad y el miedo son respuestas del organismo ante lo que percibe como una amenaza y peligro físico o mental. Mientras el miedo se presenta ante una amenaza concreta, que puede ser real o imaginaria, la ansiedad es activada por un estímulo más difuso, menos claro, ya que es una respuesta anticipatoria ante una amenaza futura. Sin embargo, tanto el miedo como la ansiedad activan una respuesta de lucha o huida, nos preparan para la acción y, en ciertos momentos, son incluso necesarios para nuestra “superviviencia”.

De hecho, la ansiedad es una experiencia universal que puede aparecer ante una entrevista de trabajo, un examen importante o una presentación en público. Sin embargo, el problema viene cuando la ansiedad o el miedo son desproporcionados, limitantes o suceden ante estímulos que objetivamente no representan un peligro. En esos casos, nos encontramos con una ansiedad desadaptativa, que hace sufrir o limita la vida de la persona. Entonces se puede hacer referencia a un trastorno de ansiedad.

Causas de la ansiedad

Para las personas que sufren de ansiedad reconocer que su miedo es “irracional” no es nada complicado, pero no pueden evitar sentirse de ese modo. Esto sucede porque el miedo y la ansiedad son emociones, y no están producidas por su mente consciente o racional, sino por su subconsciente. Esas sensaciones se originan en la parte más antigua del cerebro y escapan al control de la corteza prefrontal.

Pero, ¿por qué nuestro cerebro produce esas sensaciones inconscientes que nos hacen sufrir? ¿Cómo podemos ser nosotros mismos quienes nos provocamos ese terrible malestar? Hay muchas personas a las que les cuesta aceptar que son ellos los que se están produciendo esa ansiedad. Para poder entender este mecanismo tenemos que recurrir de nuevo a esas dos partes que se encuentran en nuestro interior: la consciente y la inconsciente.

A nivel consciente, los síntomas de la ansiedad o el miedo nos pueden parecer sumamente desagradables y, por tanto, los rechazamos. Algo muy distinto ocurre a nivel inconsciente, ya que la función prioritaria de esta parte es garantizar nuestra supervivencia y, por tanto, se activa ante el menor signo de peligro.

Aunque la respuesta se produzca ante un estímulo que no es objetivamente peligroso, el cerebro de la persona que sufre ansiedad sí lo percibe como amenazante, por lo que se defiende activando ese mecanismo innato de lucha o huida que hoy denominamos ansiedad.

Por supuesto, también existen algunos factores que aumentan el riesgo de padecer un trastorno de ansiedad:

  • Temperamentales: Se ha apreciado que las personas demasiado tímidas y miedosas, aquellas que adoptan una actitud pesimista y las que tienen una baja tolerancia a la incertidumbre, son más propensas a desarrollar un trastorno de ansiedad.

  • Genética: Aunque no se puede afirmar que exista un único gen que cause la ansiedad, se ha apreciado que este trastorno tiene un componente hereditario ya que las personas que tienen algún familiar que padece ansiedad, tienen un 38% más de probabilidades de desarrollar este trastorno.

Síntomas de la ansiedad

Los síntomas de la ansiedad son distintos a las sensaciones que percibimos cuando estamos nerviosos o inquietos porque son desproporcionados y no se ajustan a la intensidad del estímulo que los provoca.

Hablaríamos de reacciones que escapan al control de la persona y que tienen un carácter recurrente, llegando a provocar un gran malestar e interfiriendo negativamente en sus diferentes contextos de actuación. Por lo que, si te identificas con algunos de los siguientes síntomas, no esperes más y busca ayuda:

  • Somáticos: mareos, sudoración excesiva, taquicardia, sensación de ahogo, temblores, rigidez o debilidad muscular, insomnio, náuseas, sensación de tener un “nudo” en el estómago, rigidez muscular, cansancio y dolor de cabeza tensional.

  • Cognitivos: ideas obsesivas, pensamientos negativos o catastróficos, problemas de memoria, dificultades para concentrarse, preocupación excesiva, sensación de confusión, pensamiento acelerado y problemas para tomar decisiones.

  • Conductuales: hiperactividad motora, deseo de escapar o huir de ciertas situaciones, estado de alerta permanente y dificultad para permanecer tranquilo en el mismo lugar.

  • Emocionales: angustia, miedo, sensación de falta de control, irascibilidad, inseguridad, sensación de extrañeza y/o vacío, incertidumbre, agobio e inquietud.

  • Sociales: dificultades para seguir el curso de una conversación, verborrea, quedarse en blanco, impulsividad o temor ante los conflictos interpersonales y dificultades para expresar sus opiniones y hacer valer sus derechos ante los demás.

Consecuencias de sufrir un trastorno de ansiedad

Cuando el nivel de ansiedad es moderado, la persona puede funcionar socialmente, pero cuando el trastorno de ansiedad no se diagnostica ni se trata, con el paso del tiempo el problema suele empeorar, haciendo que la persona asuma una serie de comportamientos extremos cuyo objetivo es garantizar su “seguridad”. Por eso, no es extraño que lleguen a evitar salir de casa y que rechacen el contacto social, aislándose cada vez más. Obviamente, de esta forma se ve afectada profundamente su vida familiar, social y laboral. En los casos más graves, incluso aparecen dificultades para realizar las actividades más sencillas, como salir a hacer la compra.

Además, los síntomas de la ansiedad pueden agravarse y derivar en distintos trastornos. La mayoría de ellos se agrupan en torno a un miedo, temor o ansiedad excesivos:

  • Trastorno obsesivo compulsivo (TOC)
  • Agorafobia
  • Ansiedad generalizada
  • Trastorno de pánico (ataques de ansiedad o crisis de angustia)
  • Estrés
  • Hipocondría (miedo a padecer una enfermedad)
  • Trastorno dismórfico corporal (preocupación excesiva por los defectos físicos).
  • Bloqueo mental
  • Insomnio


Más allá de estos trastornos, la persona que sufre ansiedad también es más propensa a desarrollar un cuadro depresivo. Depresión y ansiedad van muchas veces de la mano. De hecho, se estima que aproximadamente el 58% de quienes sufren depresión, presentan un trastorno de ansiedad. Los problemas de índole sexual también son comunes, sobre todo la disminución de la libido, así como la tendencia a recurrir a sustancias como el alcohol y las drogas como válvula de escape o a refugiarse en la comida.

Como resultado, no es inusual que la persona con ansiedad también experimente:

  • Inseguridad y pérdida de la confianza en sí mismo.
  • Sentimientos de inadecuación e inferioridad.
  • Problemas de salud con componente psicosomático, como la úlcera gastroduodenal, la psoriasis, el eccema, la hipertensión o la migraña.
“El destino no es cuestión de casualidad, sino cuestión de elección. No es algo a lo que se deba esperar, sino algo a conseguir.” -Jeremy Kitson

Psicólogo ansiedad generalizada Granada

En los últimos meses…¿Has sentido nerviosismo? ¿Has tenido dolores de cabeza? ¿Tienes problemas para conciliar el sueño? ¿Sientes un estado de inquietud permanente, pero desconoces el motivo? ¿Has iniciado tu búsqueda por psicólogo ansiedad generalizada Granada? Si es así, es probable que te encuentres entre el 5% y el 8% de la población mundial que padece un trastorno de ansiedad generalizada.

En CelabPsi podemos todas las herramientas a tu alcance para descubrir qué te sucede y, lo que es más importante, te ayudamos a encontrar la solución y recuperar tu vida normal.

¿Qué es la ansiedad generalizada?

El trastorno de ansiedad generalizada (TAG) se caracteriza por un patrón de preocupación y ansiedad frecuente y persistente sobre una amplia gama de acontecimientos o actividades que a la persona le cuesta controlar y que se prolonga más de seis meses.

A menudo esa ansiedad está asociada a preocupaciones excesivas, lo cual también se conoce como “expectación aprensiva”. Es decir, la persona se preocupa por cosas que nunca llegan a pasar, pero en su mente no deja de imaginarse los peores escenarios posibles, aunque en realidad existen pocas razones para preocuparse. Lo usual es que esas preocupaciones versen sobre la salud, el dinero, el trabajo o la familia.

De hecho, cuando se sufre ansiedad generalizada, cualquier cosa, incluso las más sencillas, se convierten en motivo de preocupación. El simple acto de afrontar la jornada puede producir nerviosismo. El problema es que estas preocupaciones constantes generan un estado de alerta que supone un gran esfuerzo, tanto a nivel mental como físico, por lo que no es extraño que la persona se sienta muy agotada y se muestre irritable.

“No podía esperar para el éxito, así que seguí adelante sin él.” - Jonathan Winters

¿Qué es el bloqueo mental?

Cuando hablamos de bloqueo mental, nos referimos a la resistencia provocada al negar algún pensamiento o emoción. Por tanto, es una especie de mecanismo de defensa que se pone en marcha automáticamente cuando nuestra mente quiere mantener alejadas aquellas ideas o sentimientos que pueden perturbarnos. El bloqueo mental se puede manifestar de diferentes maneras, pero lo más usual es la sensación de no poder pensar con claridad. En esos momentos nuestra capacidad para organizar los pensamientos disminuye considerablemente y no logramos solucionar los problemas que en otras circunstancias habrían sido simples y sencillos. A menudo también se experimenta una sensación muy incómoda de inmovilismo, ya que por mucho que nos esforcemos, sentimos que no logramos avanzar.

Esta sensación puede ser puntual y aparecer en periodos de gran estrés o cuando estamos muy cansados, pero también puede perdurar a lo largo del tiempo, como cuando hemos sufrido un trauma. En estos casos, el bloqueo mental suele venir acompañado con un bloqueo emocional y se convierte en un obstáculo que nos impide avanzar, generando emociones negativas como el miedo, la tristeza, el enfado o incluso la culpa.

El problema es que cuanto más bloqueados estamos, menor será nuestra capacidad para sentir y pensar con libertad, por lo que si no salimos rápido de esta situación, corremos el riesgo de caer en un círculo vicioso muy dañino.

Psicólogo bloqueo mental o emocional Granada

Es posible que nos suceda que…

“en ocasiones me quedo en blanco y no sé qué decir…o a veces me encuentro estancado/a, sin poder pensar con claridad…”

En Celabpsi reconocemos estas características como bloqueo mental, es muy probable que estés sufriendo un bloqueo de tipo emocional, una sensación muy incómoda en la cual no consigues coordinar las ideas o te sientes atrapado, sin poder llevar a buen puerto tus planes. Se trata de un síntoma frecuente de ansiedad y puede ocurrir en cualquier contexto, ya sea en el trabajo, en el momento de un examen o incluso en el marco de una relación de pareja.

Psicólogo trastorno dimórfico corporal Granada

En Celabpsi enumeramos un serie de preguntas para definir el trastorno dimórfico corporal, intenta responder con sinceridad:

¿Pasas mucho tiempo ante el espejo?

¿Te preocupa en exceso alguna parte de tu cuerpo?

¿Encuentras fallos permanentemente en tu anatomía?

¿Te sientes feo/a, pero tus familiares, amigos y conocidos te dicen que no es así?

Qué es el trastorno dismórfico corporal

La persona con este problema cree que tiene un defecto físico o exagera la realidad, potenciando un defecto leve. Aunque es más probable que este tipo de preocupación por los defectos físicos comience en la adolescencia, es algo que se puede dar en todas las edades. Lo más habitual es encontrarse un defecto en la cara: cicatrices, granos, aspecto de la nariz, labios, pómulos. La preocupación puede estar centrada en alguna parte del cuerpo o la cara, como: nariz, piernas, talla de pecho, forma del cuerpo … Para este tipo de trastorno existe una diferencia entre hombre y mujeres. Las mujeres se preocupan más por la cara, pelo y pecho y los hombres, más por el aspecto y tamaño de sus genitales.

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