Psicólogo autoestima en Granada

La baja autoestima está detrás de la mayoría de los problemas psicológicos y emocionales, y es un obstáculo para la felicidad. Si te preguntas cómo subir la autoestima estás en el lugar correcto.

Una baja autoestima podría estar causando dificultades en tus relaciones sociales, que o que no te atrevas a acercarte a esa persona que tanto te gusta o que te sabotees a ti mismo/a en la persecución de tus objetivos vitales.

¿Sientes como los lunes se te hacen cuesta arriba? ¿Acudir al trabajo es insoportable? ¿Notas como tu trabajo te desgasta cada vez más? ¿Tienes enfrentamiento con tus compañeros por como el trabajo afecta a tu carácter? ¿No te sientes a gusto en tu trabajo?

Si las respuestas a las anteriores preguntas han sido afirmativas quizás sea el momento de consultar con un profesional de problemas en el trabajo. En Celabpsi podemos ayudarte a mejorar la situación que vives cada día.

Es importante abordar los problemas relacionados con el trabajo y la ansiedad que se desencadena a partir de él, no eres la única persona que nos visita para buscar ayuda y que asisten a las consultas médicas para solicitar bajas laborales.

Para algunas que no han podido poner remedio a tiempo los problemas en el trabajo han cursado en depresión o estados de desesperanza.

Son muchas las situaciones que pueden explicar la aparición de problemas laborales. Las relaciones con superiores, compañeros, normas o formas de proceder de tu empresa. Algunos de estos problemas se pueden solucionar satisfactoriamente con una intervención puntual, pero otros casos se mantienen a lo largo del tiempo, y se agravan convirtiéndose en un trastorno.

Sin duda, los problemas en el trabajo pueden desestabilizar toda la vida del individuo, afectando todo su entorno por lo que se debe tratar a tiempo y procurar solucionar la situación lo antes posible.

Pero, ¿qué sucede cuando el trabajo que desempeñamos no nos gusta o aún peor, cuando el clima laboral es muy tenso y no puedes trabajar como te gustaría?

¿Qué ocurre cuando sufres desmotivación laboral, tienes problemas en las relaciones con tus compañeros o te has convertido en víctima del acoso laboral?

En esos casos, no pierdas ni un minuto más y busca apoyo para parar esa situación. Son muchas las horas que pasamos en nuestro puesto de trabajo debemos trabajar a gusto o nuestra salud física y psicológica terminará pagando las consecuencias. Sea cual sea tu problema, da el paso y consulta en Celabpsi para poder ayudarte a solucionarlo.

El entorno laboral no solo puede ser una fuente de estrés, es también una oportunidad de realización profesional y gratificación personal y social.

¿Quieres saber si tu autoestima necesita ayuda?

¿Llevas tiempo pensando que quizás tu autoestima sea la responsable de muchas otras dificultades? o ¿te consideras consideras una persona con baja autoestima? Responde a las siguientes preguntas lo más sincero que puedas ser:

  • ¿Sueles pensar que no vales nada y te desanimas incluso antes de comenzar un proyecto?
  • ¿Crees que no puedes hacer las cosas bien y que los demás siempre las hacen mejor?
  • ¿Consideras que las cosas buenas que te han pasado se deben a la suerte y que realmente no las mereces?

Si has respondido de manera afirmativa a estas preguntas es probable que tu autoestima requiera de atención y orientación adecuada.

Detectamos la baja autoestima si …

  • No te aceptas tal como eres.
  • Siempre te exiges más y más. Eres demasiado perfeccionista. Minimizas tus logros y nunca es suficiente.
  • Das una importancia exagerada a tus defectos.
  • Te sientes culpable cuando cometes errores y no aprendes a perdonarte.
  • No confías en tus capacidades.
  • Tienes miedo al fracaso y a los cambios.
  • Tienes muy en cuenta la opinión de los demás y requieres de su aprobación para sentirte bien.
  • No aceptas bien las críticas.
  • Tienes dificultades para expresar tus sentimientos por miedo y fobia al rechazo de los demás.
  • Te comparas con otros o tienes sentimientos de inferioridad.
  • Te cuesta mucho decir NO.
  • Tienes hábitos de vida poco saludables.

¿Cómo definimos la Autoestima?

La autoestima son los sentimientos que nos profesamos, es el cómo nos sentimos con nuestros comportamientos, actitudes, habilidades, logros y fracasos. Es el sentido de nuestra valía y el aprecio que nos tenemos. Se trata de una relación que vamos construyendo con nuestro “yo” a lo largo de los años y que está determinada por la manera en que hemos ido reaccionando ante las situaciones que se nos han presentado en la vida.

Los seres humanos solemos prestar más atención a nuestros fracasos e infravalorar los logros, por lo que una persona con falta de autoestima esta condición agrava la situación. Cuando somos demasiado exigentes con nosotros mismos y no valoramos los logros que hemos alcanzado, es probable que terminemos desarrollando una baja autoestima. Esta percepción inadecuada de nuestras capacidades y potencialidades nos limita como personas y suele generar una profunda sensación de infelicidad e incluso depresión o ansiedad.

La sana autoestima fluctúa

Es normal que nuestra autoestima se resienta en situaciones de dificultad, pero para mantener una autoestima sana no deberá estar condicionada por el éxito, los logros o la aceptación de los demás.  Muchas personas se rechazan a sí mismas porque hay algo de ellas que no les gusta y se dicen que en el momento en que lo cambien podrán sentirse satisfechos consigo mismos y alcanzar la felicidad.

En realidad, esto nos habla de la baja autoestima. Es natural querer mejorar y superar las propias dificultades, pero no como algo indispensable para sentirnos bien con nosotros mismos.

El problema surge cuando vamos en contra de nuestra naturaleza y no nos aceptamos tal y como somos, porque nos exigimos ser como creemos que debemos ser o como los demás quieren que seamos, intentando satisfacer otras expectativas. Nos empeñamos en alcanzar un imposible “yo ideal”, siendo la frustración, el auto-rechazo sentimientos que destruyen nuestra autoestima.

¿Cómo se construye la autoestima?

La autoestima se va desarrollando a lo largo de la vida, siendo la infancia y la adolescencia los periodos más importantes, ya que durante estos años va tomando forma la imagen que tenemos de nosotros mismos.

Durante la niñez desarrollamos la conciencia de nuestra existencia, descubrimos nuestro género y nos damos cuenta de que somos seres diferentes de los demás. Entonces comienza a formarse el autoconcepto, es decir, el concepto que tenemos de nosotros mismos a nivel cognitivo, que depende en gran medida de las personas que nos rodean. La autoestima sería la valoración que hacemos de ese autoconcepto.

Básicamente, la imagen que tenemos de nosotros mismos se construye a partir de la valoración de nuestros resultados y de la aceptación o el rechazo de quienes son significativos para nosotros.

El reconocimiento de los demás complementa nuestra propia aceptación. Sin el reconocimiento de los demás, nuestros éxitos pasarían desapercibidos, y sin la aceptación externa de nuestra persona nos resultaría complicado aceptarnos.

El problema viene dado desde que somos pequeños y vivimos necesitando la valoración de nuestros padres y profesores, la respuesta de estos sobre nuestro desempeño es fundamental y moldeará la manera en que nos relacionemos con nuestro “yo”. Por lo que, si ellos no reconocen nuestras habilidades y aciertos, terminaremos pensando que carecemos de ellos, y si siempre nos exigen la perfección, terminaremos nosotros por perseguirla constantemente o sentir que nunca es suficiente.

Resulta complicado formar una autoestima y autoconcepto sano cuando la persona ha crecido en un ambiente menospreciada, humillada, rechazada o de presión. Es muy probable, que la imagen que tenga de sí misma sea negativa y no consiga quererse, teniendo problemas de autoestima.

Más tarde, si durante la adolescencia, continua sin sentirse valorada o la valoración que ha recibido ha sido condicionada al logro, y no confía en sus habilidades o siente que no es suficiente, le resultará más difícil superar esta etapa de búsqueda interna y alcanzar la madurez psicológica necesaria para vivir de forma plena.

«Los pensamientos que elegimos tener son las herramientas que usamos para pintar el lienzo de nuestras vidas.» – Louise Hay

Las causas de una baja autoestima

Existen situaciones y experiencias que causan problemas en la autoestima, como:

  • La desaprobación de las figuras de autoridad. Las figuras de autoridad, como los padres y profesores, ejercen una profunda influencia durante la niñez. Si has crecido escuchando que todo lo que haces está mal, es muy probable que esas frases las hayas hecho tuyas y tengas baja autoestima.
  • Padres poco afectuosos. Para crecer y desarrollar una autoestima sana, es fundamental sentirse queridos. Puede resultar igual de dolorosa una frase humillante como la indolencia afectiva. Si de pequeño tuviste unos padres indiferentes emocionalmente, es probable que hayas internalizado esa carencia como que no eres merecedor de afecto.
  • Educación sobreprotectora. Solemos recordar que los extremos nunca son los más adecuados, y en este caso, unos padres demasiado sobreprotectores que impiden (sin darse cuenta) que sus hijos desarrollen sus propias capacidades, conllevará problemas para enfrentar los problemas de la vida y creer que no vales como persona al superar los obstáculos.

Psicólogo autosabotaje Granada

Te encuentras en una búsqueda que no cesa, y en la que las respuestas que encuentras no calman tu intranquilidad, y es que no sabes quién, cómo y por qué. Pues deja de buscar. El enemigo no está ahí fuera. ¿No has pensado que quizás, inconscientemente, seas el responsable de tu propio autosabotaje?

  • ¿Sientes que buscas constantemente, pero nunca logras avanzar?
  • ¿Te ocurre que estás a punto de alcanzar el éxito pero no lo consigues?
  • ¿Crees que te falta más coraje y confianza para superar tus retos?
  • ¿Te prometes cambiar, pero siempre vuelves a los mismos hábitos perjudiciales?

Si tus respuestas son afirmativas, es muy probable que estés practicando el autosabotaje. Nosotros te explicamos qué es, sus síntomas y por qué lo hacemos.

¿Qué es el autosabotaje?

El autosabotaje es una conducta con tendencia a obstaculizar cualquier logro a través de manipulaciones inconscientes dirigidas hacia uno mismo.

Las actitudes más comunes de autosabotaje son:

  • No acabas las cosas. Dejas a medias lo que comienzas. Abandonas mucho antes, utilizando excusas sin importancia.
  • Pospones todo hasta el último momento. Es algo que también se conoce como procrastinación. Retrasas todo y por ello, no lo terminas correctamente.
  • Eres un perfeccionista. Y como quieres hacerlo todo perfecto, muchas veces, sencillamente no lo haces o no completas nunca una acción.
  • Pones excusas de cualquier tipo. Te buscas montones de disculpas externas para no conseguir tus objetivos.
  • No cumples tus promesas. Te propones hacer algo, pero terminas haciendo lo contrario.


¿Por qué somos nuestro propio enemigo?

Las causas del autosabotaje pueden ser diversas:

  • Nos ponemos excusas para no esforzarnos.
  • No sabemos priorizar lo realmente importante y nos dejamos llevar por lo urgente.
  • Reaccionamos a los estímulos externos y nos falta autocontrol.
  • Nadie nos motivaba a ser mejores cuando éramos niños, o por el contrario nos sentíamos presionados para lograr el éxito y hemos recibido el mensaje de que nunca era suficiente.
  • No sabemos lo que realmente
  • Tenemos una baja autoestima y no nos sentimos seguros de nuestras capacidades.
  • Tenemos creencias limitadoras como “no merezco tener éxito”, “no soy lo suficientemente”, “es mejor no esforzarme, porque no lo conseguiré” etc.
  • Otras personas nos han puesto los objetivos por lo que no nos sentimos motivados para conseguirlos.
  • Miedo al fracaso. A veces preferimos no intentarlo para no enfrentarnos a la posibilidad de fracasar.
  • Miedo al cambio y a salir de la zona de confort. Consciente o inconscientemente percibimos los cambios como un riesgo y nos sentimos más cómodos en lo que ya conocemos, aunque no nos guste.
  • Conflictos inconscientes. A veces conscientemente queremos algo, pero una parte de nosotros, a veces inconsciente, quiere conseguir otro objetivo que entra en contradicción con el primero.
  • Miedo a no cumplir las expectativas de los demás o, por el contrario, una forma inconsciente de revelarnos ante el papel que otros nos han dado y nosotros no hemos elegido.

Psicólogo complejo de inferioridad Granada

Entre los profesionales sabemos que el complejo de inferioridad es uno de los más comunes y conocidos entre los complejos psicológicos, siendo unos de los problemas más limitantes que podemos sufrir. La persona con complejo de inferioridad se subvalora, pero a menudo el motivo que la conduce a menospreciarse es completamente desproporcionado.

Por eso, el complejo de inferioridad encierra tanto una idea irracional como una imagen distorsionada de sí mismo, el problema surge cuando creemos que el sentimiento que tenemos de inferioridad se corresponde con la realidad y sentimos vergüenza, angustia y por tanto, dicha situación nos lleva al fracaso.

Según Alfred Adler, el creador del concepto de complejo de inferioridad y del complejo de superioridad afirmó en una ocasión que “todos tenemos un sentimiento de inferioridad, pero no se trata de un trastorno, sino de un estímulo que nos impulsa a esforzarnos y desarrollarnos. El complejo de inferioridad se convierte en una condición patológica solo cuando esa sensación de insuficiencia nos abruma y, en vez de estimularnos, nos deprime e inhibe nuestro desarrollo”.

Síntomas

Es muy probable que todos, en alguna ocasión, hayamos podido sentirnos inferiores, sobre todo cuando nos comparamos con alguien que nos ha superado en algún aspecto para nosotros importante. Sin embargo, este tipo de sentimiento es puntual y pasajero, ya que se refiere a una situación concreta.

Cuando el sentimiento de inferioridad es mucho más profundo y abarca a las distintas facetas de tu vida, nos encontramos con un complejo psicológico más limitante. La persona que tiene un complejo de inferioridad se cree peor que los demás, se siente más inútil, más indefenso, menos capaz, menos valioso y, por consiguiente, es más infeliz.

Los principales síntomas del complejo de inferioridad son:

  • Falta de autoestima, que se expresa prácticamente en cada uno de los actos
  • Escasa confianza en sí mismo y en sus capacidades
  • Gran timidez en los contextos sociales
  • Complacencia excesiva hacia los demás (falta de asertividad)
  • Dificultad para tomar decisiones debido a que experimenta una inseguridad extrema
  • Escasa autonomía, que se traduce en una dependencia excesiva del consejo y las opiniones de los demás
  • Tendencia a menospreciar sus logros y sobrevalorar el éxito de los otros


¿Qué desencadena el sentimiento de inferioridad?

El sentimiento de inferioridad puede surgir prácticamente por cualquier cosa. En general suele iniciarse por una peculiaridad física, como por ejemplo, ser más alto o más bajo que los demás o tener un rasgo demasiado acentuado, como una nariz muy grande o una mancha en la piel.

En otros casos el complejo de inferioridad se debe a una característica que la persona considera humillante, como puede ser ruborizarse, sudar extremadamente, temblar o tartamudear cuando se pone nervioso. También puede deberse a la falta de habilidades, como pensar que no es suficientemente inteligente, que no es lo suficientemente culto o que no sabe desenvolverse en un grupo.

En los casos más graves no se debe a un rechazo hacia un aspecto concreto, sino que la persona tiene una sensación de malestar generalizada consigo misma, que la lleva a rechazarse y no quererse en su totalidad.

¿Qué hace que unas personas acepten sus características y tengan una autoestima sana y otras desarrollen un complejo de inferioridad?

Obviando las diferencias físicas o psicológicas que puedan existir, la causa que toma más relevancia son los sentimientos profundos de minusvaloración. Un niño que recibe la aceptación y el cariño de sus padres y profesores, más allá de los errores que pueda cometer, se convertirá en un adulto seguro de sí mismo. Al contrario, un niño que sea recriminado constantemente por sus fallos, al que se le exige un determinado comportamiento para ser aceptado aprenderá a centrarse en los aspectos negativos y tendrá mayores probabilidades de transformarse en un adulto inseguro, que no se acepta.

Las personas que tienen una tendencia a buscar continuamente el apoyo de los demás también son más vulnerables a desarrollar un complejo de inferioridad, al igual que quienes han crecido en un ambiente sobreprotector. Como hemos dicho, las personas que se sitúan en el otro extremo, desarrollan una especie de “desesperanza aprendida” y se sienten indefensos ante los problemas.

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“En la vida aprendes que a la única persona que puedes realmente corregir y cambiar es a ti mismo.” -Katharine Hepburn

El complejo de inferioridad y la profecía auto-cumplida

Cuando una persona tiene un complejo de inferioridad que afecta profundamente la imagen que la persona tiene de sí misma. Al creerse incapaz de conseguir determinados objetivos, actuará como si en realidad no pudiera alcanzarlas. Por consiguiente, el sentimiento de inferioridad se convierte en una profecía auto-cumplida.

 

A otras personas, les aterroriza que los demás perciban su complejo de inferioridad e intentan demostrar desesperadamente que la imagen que tiene de sí misma no es cierta y pone en marcha un mecanismo de compensación. Como resultado, suele terminar emprendiendo proyectos demasiado arriesgados o ambiciosos que, a la larga, terminan en un fracaso que ratifica la imagen de la cual pretendía huir.

¿Cómo afrontamos el complejo de inferioridad?

Lo más importante es darse cuenta de que algo no va bien, y solicitar ayuda profesional para valorar nuestro caso. Repetirse frases positivas, como si fueran un mantra, no es la solución. De hecho, podría tener un efecto contraproducente, sobre todo en las personas que tienen una baja autoestima, ya que nada tiene que ver con lo que realmente sienten acerca de sí mismas.

Cuando aceptas que el complejo de inferioridad es un lastre para tu desarrollo y lo has intentado ignorar durante demasiado tiempo, pero sientes que empeora, será necesario que empecemos a trabajar en las creencias erróneas y los pensamientos distorsionados que son la base del problema. En Celabpsi ahondaremos en la emoción y las causas del sentimiento de inferioridad, para conseguir romper ese vinculo al que tú has dado poder y aceptación incondicional. Superaremos los síntomas que nos bloquean, y trabajaremos para construir una autoestima más sana que te permita marcarte nuevos retos y alcanzar tus metas.

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