Psicólogo Depresión en Granada

¿Tus búsquedas se reiteran una y otra vez con psicólogo depresión Granada porque echamos de menos sentirnos bien? Y es que, hay días en los que podemos sentirnos tristes o abatidos por alguna razón o acontecimiento. Se trata de una respuesta natural ante el dolor o una situación negativa. De hecho, encontrarse mal después de haber perdido a una persona querida, haber roto una relación de pareja o haber sufrido una crisis económica, es perfectamente comprensible.

El sentimiento de tristeza no es un estado patológico, es una respuesta emocional normal que tiene su origen en una pérdida y nos indica que necesitamos ayuda. Sin embargo, cuando esa tristeza no disminuye con el paso del tiempo, sino que se mantiene o incluso se intensifica, es muy probable que estemos hablando de depresión. Lo importante es saber que se puede salir de la depresión con solo pedir ayuda.

Qué es la depresión en Granada

La depresión es un trastorno del estado de ánimo que tiene consecuencias directas sobre el bienestar de la persona y su entorno. Este problema suele aparecer en los primeros años de la etapa adulta, aunque esto no significa que no pueda afectar a niños y adolescentes.

La persona con depresión tiende a aislarse de los demás, ya que no encuentra placer en las relaciones sociales, y se vuelve incapaz de afrontar su día a día. Con el paso del tiempo, comienza a pensar negativamente sobre sí misma, sobre el mundo y sobre su futuro. Aquí por ejemplo, aparece la gran diferencia con el trastorno bipolar.

De hecho, podríamos decir que la depresión es el resultado, por una lado, de la falta de refuerzo y, por otra, de las creencias desadaptativas. El gran factor que con mayor fuerza influye es que la persona deprimida no encuentra la motivación que necesita para actuar, por lo que se encierra en un círculo vicioso de inactividad que perpetúa el estado de ánimo depresivo.

La persona depresiva sufre una serie de distorsiones cognitivas que le hacen interpretar y ver el mundo bajo un prisma negativo, hasta que llega un punto en el cual no logra diferenciar entre su pensamiento y la sensación que este le genera. De esta forma, no es consciente de que cada vez que confirma los pensamientos automáticos negativos, perpetúa ese estado.

Es muy común que la persona deprimida no pueda ni siquiera indicar la causa de su tristeza porque, aunque esta haya comenzado a raíz de un hecho negativo, termina instaurándose como una forma de respuesta habitual ante todas las circunstancias de la vida.

La positivo es que recibir el tratamiento adecuado para la depresión, asegura la recuperación a un nivel de funcionamiento normal entre el 80 y el 90% de las personas.

Síntomas de la depresión mayor

La depresión es un trastorno emocional mantenido en el tiempo que se manifiesta a través de diferentes síntomas que afectan al desempeño de la persona en distintos niveles: emocional, conductual, cognitivo y somático.

Los síntomas de la depresión más comunes son:

  • Emocional: tristeza, ansiedad, sensación de vacío, pesimismo, desesperanza, sentimientos de culpa, inutilidad e impotencia.
  • Conductual: irritabilidad, inquietud y agitación o movimientos lentos, llanto, aumento de la latencia de respuesta, volumen de voz bajo o incluso mutismo.
  • Cognitivo: dificultades para concentrarse, problemas de memoria, lentitud de pensamiento, dificultad para tomar decisiones e ideas suicidas.
  • Somáticos: fatiga, falta de energía, insomnio o hipersomnio, dolor de cabeza, cambios en el apetito, problemas digestivos, malestar persistente, pérdida del deseo sexual.


Aunque la tristeza suele ser uno de los síntomas más característicos, cuando la depresión es más grave o está más avanzada, la persona puede llegar a sentirse desconectada de sus sentimientos, como emocionalmente muerta. Como hemos dicho, este conjunto de síntomas se ven acompañados por pensamientos negativos sobre uno mismo, el mundo y el futuro.

Cuando la depresión es severa, la persona puede tener ideas suicidas recurrentes, puede pensar que los demás estarían mejor si se suicidase o que los obstáculos que tiene en su camino son insalvables, por lo que no encuentra otra solución que terminar con su vida. En otros casos, las ideas suicidas aparecen como resultado de un estado emocional muy doloroso, cuando la persona cree que su sufrimiento es interminable.

También es habitual que aparezca la astenia. De hecho, la persona deprimida suele referir que incluso las tareas más sencillas, como levantarse de la cama, lavarse y vestirse, pueden ser muy agotadoras y siente que necesita hacer un gran esfuerzo para llevarlas a cabo. Poco a poco también va perdiendo el interés por las cosas que antes disfrutaba (anhedonia) y abandona sus aficiones, pues ya no encuentra placer en ellas.

Es importante aclarar que cuando los síntomas de la depresión son leves pero se extienden en el tiempo durante al menos dos años, no estaríamos hablando de depresión sino de distimia o trastorno depresivo persistente.

“Tus emociones no deben ser paralizadoras. No deberían defenderse. No deberían impedirte ser todo lo que puedes ser.”

– Wayne W. Dyer

Causas de la depresión en Granada

Las causas de la depresión son la combinación de factores genéticos, bioquímicos y psicológicos. Se conoce como algunas zonas del cerebro de la persona deprimida funcionan de manera diferente, sobre todo las áreas responsables de la regulación del estado de ánimo y el pensamiento. Se puede observar como los niveles de algunos neurotransmisores, como la norepinefrina, la serotonina y la dopamina, son especialmente bajos en las personas que sufren depresión.

La depresión parece también estar relacionada con la inflamación de bajo grado en el organismo. En la actualidad se está investigando sobre la relación entre inflamación y depresión y cómo la alimentación que promueve la respuesta inflamatoria puede contribuir a que a un estado de ánimo negativo.

Por supuesto, la herencia influye en la aparición de la depresión. De hecho, el trastorno depresivo mayor es hasta 3 veces más frecuente en las personas que han tenido un padre o una madre que haya padecido de depresión.

Además, las mujeres sufren dos veces más depresión que los hombres. Tanto es así que se estima que una de cada siete mujeres experimentará un episodio de depresión en algún momento a lo largo de su vida. Por eso, se sospecha que en muchos casos puede existir un componente hormonal de base, tal es el caso de la depresión posparto y el trastorno disfórico premenstrual.

No obstante, la exposición a situaciones estresantes y traumas son unas de las causas más comunes de la depresión, sobre todo cuando estos se han sufrido en la infancia. De hecho, se conoce que la exposición durante los primeros años de vida a traumas agudos puede alterar el funcionamiento del sistema inmunitario, endocrino y nervioso, aumentando las probabilidades de sufrir depresión en la edad adulta.

En otros casos, las circunstancias de vida de la persona, como la muerte de un ser querido o un cambio radical en su vida, son el factor que desencadena la depresión, en estos casos sería más propio hablar de un trastorno adaptativo con estado de ánimo depresivo. Sin embargo, también hay veces en que esta puede aparecer sin que exista una crisis que haya actuado como desencadenante.

Por otro lado, las personas con un conjunto de características de personalidad determinadas tendrían  mayor predisposición a sufrir un cuadro depresivo. Por ejemplo, las personas más vulnerables a desarrollar depresión serán aquella que tienden a malinterpretar los acontecimientos cotidianos de impronta neutra, asumiéndolos como prueba de sus defectos personales, aquellas que tienen un sentimiento de responsabilidad exagerado o se dejan vencer fácilmente por las adversidades. La tendencia al perfeccionismo, una sensibilidad extrema, una baja autoestima y las dificultades para lidiar con las críticas también aumentan las probabilidades de que la persona desarrolle una depresión.

“Recuerda siempre que eres más grandes que tus circunstancias, eres más que cualquier cosa que te pueda ocurrir.” -Anthony Robbins

Consecuencias de la depresión mayor

El mayor riesgo que sufre una persona con depresión es el suicidio. Se cumple que, el 60% de los suicidios que se cometen en el mundo están asociados con la depresión mayor. Las probabilidades de que estas personas se refugien en las adicciones, como el alcohol y las drogas, también son elevadas.

Además, la depresión provoca:

  • Bajo rendimiento.
  • Conflictos en las relaciones interpersonales.
  • Dificultades emocionales.
  • Problemas de salud.

Cómo enfrentamos la depresión

Es muy común que, con el ánimo de ayudar, las personas que rodean a la persona deprimida intenten ayudar con frases como: “anímate, haz un esfuerzo”, “tienes que cambiar”, o “no te debes estar así”.

Sin embargo, este tipo de mensajes abruman a la persona que pasa por una depresión, ya que  se siente incomprendida y no le ayudan a sentirse mejor. Lo mas recomendable es evitar este tipo de frases, por lo que no es conveniente minimizar su estado ni reducir la depresión a un mero problema de falta de voluntad.

Si hasta ahora te sientes identificado y quieres empezar a salir de el estado deprimido presta atención a las siguientes recomendaciones:

  • Infórmate, saber a qué nos estamos enfrentando en realidad es el primer paso para salir.
  • Adoptar hábitos de vida más saludables. Con solo 35 minutos de ejercicios aeróbicos, tres días a la semana, puede aliviar considerablemente los síntomas de la depresión.
  • Cuida tu dieta con alimentos que activan la producción de neurotransmisores como la serotonina, que estimulan la relajación y la sensación de bienestar, mientras que otros alimentos agudizan los síntomas de la depresión.
Abrir chat