La adicción al móvil es un problema ascendente que para los profesionales de la salud nos resulta muy alarmante, sobre todo porque afecta cada vez a más jóvenes y adolescentes. De hecho, a diferencia de adicciones como la ludopatía y el alcoholismo, la adicción al móvil se suele iniciar entre los 11 y 12 años, una edad a la que muchos niños ya tienen su propio móvil o usan con frecuencia el de sus padres, abuelos o compañeros.
Sin ninguna duda, el móvil es un avance muy útil que nos ayuda a comunicarnos y mantenernos conectados, pero cuando se convierte en una obsesión causa el efecto opuesto y nos desconecta de los demás. La adicción es un trastorno que nos aleja de las personas que amamos y que limita considerablemente nuestras potencialidades. No obstante, con la ayuda de profesionales de la psicología de la salud, la adicción al móvil tendrá solución.
Se calcula que una de cada 1000 personas tiene dependencia del móvil y la mitad de los menores de 17 años aseguran que lo necesitan para su día a día. Se acuestan con él y se levantan con él. Por lo que más del 45% de los jóvenes que utilizan teléfonos móviles tienen un alto riesgo de convertirse en adictos al móvil.
¿Qué es la adicción al móvil?
La adicción al móvil es una dependencia excesiva y poco saludable a los teléfonos móviles en sentido general. La persona encuentra placer en un comportamiento repetitivo vinculado al móvil, ya sea revisando constantemente las redes sociales, enviando mensajes, realizando llamadas o jugando.
En muchos casos, junto a la adicción, la persona es víctima de la nomofobia, un miedo irracional a estar sin su teléfono móvil. De hecho, se calcula que más del 60% de las personas que suelen usar el móvil sienten ansiedad cuando se les agota la batería, o no tienen cobertura de red y un 9% reconoce sentirse muy estresadas cuando apagan sus móviles.
¿Cuáles son los síntomas de la adicción al móvil?
Los principales síntomas son:
- Conducta irreprimible e incontrolable vinculada con el uso del teléfono móvil. Aunque la persona quiera y sea consciente de las consecuencias negativas de su comportamiento, no logra limitar el uso del móvil.
- Uso exagerado del móvil, hasta tal punto que se abandonan o descuidan algunas actividades cotidianas importantes, como compartir con la familia y los amigos. Es común encontrar a la persona tecleando, jugando o enviando mensajes continuamente, como si no existiera vida más allá del móvil.
- Actitud hipervigilante, la persona siempre está pendiente del móvil, como si lo estuviera vigilando, y cada cierto tiempo lo revisa para ver si ha entrado algún mensaje o ha recibido alguna llamada perdida.
- Aumento de la tolerancia, lo cual implica que la persona debe usar cada vez más el móvil para obtener la misma gratificación.
- Sensación de frustración, nerviosismo y rabia cuando no se tiene acceso al móvil.
- Miedo a estar sin teléfono o a que se quede sin carga, lo cual suele generar una gran angustia, aún cuando la persona se da cuenta de que se trata de un temor irracional.
¿Cuáles son las causas?
Las personas con nomofobia o adicción al móvil creen que es obligatorio utilizar esta tecnología, consideran que es muy importante e, inconscientemente, piensan que esa característica se transfiere a ellos. De hecho, detrás de la adicción al móvil a menudo se esconden problemas de autoestima e inseguridad. La persona no se siente cómoda consigo misma y recurre a distracciones, como la tecnología, para esconder determinadas sensaciones que no le hacen sentir bien.
En otros casos, la adicción al móvil está relacionada con las dificultades en las relaciones sociales. A la persona le resulta mucho más fácil relacionarse a través de mensajes que evitan el cara a cara, quizás porque es demasiado tímida o porque se siente más cómoda con el anonimato y la sensación de intimidad que ofrece la tecnología. De esta forma, el móvil es su escudo que les protege.
Otras veces, la adicción al móvil es una respuesta a problemas en el área familiar, en el colegio o en el trabajo. Cuando la persona no sabe cómo resolver esas dificultades, se escuda en la tecnología para no pensar en ellas, hasta que llega el punto en que esta le absorbe. De hecho, resultados de estudios hechos por psicólogos destacaron como muchos jóvenes y adolescentes piensan que el teléfono móvil forma parte de su autoconcepto.
Consecuencias de ser adicto al móvil
Las principales consecuencias de la adicción al móvil son:
- Aislamiento social: la persona pasa cada vez más tiempo conectada al móvil y descuida sus relaciones interpersonales.
- Alteraciones en la conducta: la propia dependencia al móvil genera tensión e irritabilidad, las cuales provocan cambios en el comportamiento, haciendo que la persona sea menos solícita y se muestre más agresiva de lo habitual.
- Cambios en el estado de ánimo: las adicciones suelen provocar desequilibrios emocionales que dan lugar a trastornos como la depresión y la ansiedad.
- Problemas de comunicación: los adictos al móvil se relacionan cada vez más a través de la tecnología, por lo que sus habilidades sociales terminan resintiéndose, sobre todo cuando la adicción se asienta en la adolescencia, una etapa en la cual estas competencias aún no se han desarrollado lo suficiente.
- Dificultades para conciliar el sueño: la exposición continua a la luz azulada que emite el móvil inhibe la producción de melatonina, una hormona que induce el sueño. Como resultado, los adictos al móvil pueden padecer insomnio. Además, la preocupación constante por la posibilidad de que llegue un mensaje o una llamada mientras duermen, también les impide dormir tranquilamente.
- Inseguridad: los adictos al móvil suelen tener miedo a estar sin teléfono, una sensación que no les abandona y genera una gran inseguridad.
- Alucinaciones: el 80% de las personas que tienen un teléfono móvil lo han escuchado sonar cuando en realidad no lo hacía. En los adictos al móvil este fenómeno cobra aún más fuerza, es lo que se conoce como “alucinaciones fantasma” y están provocadas por la tensión de estar pendientes del móvil, lo cual les lleva a imaginar que este vibra o suena.
- Problemas de atención y memoria: al estar continuamente pendientes del móvil, estas personas comienzan a presentar problemas de atención y concentración, que terminan provocando dificultades en la memoria.
- Síndrome de abstinencia: la persona siente una gran angustia, ansiedad e irritabilidad cuando es privada del móvil. Mientras mayor sea la dependencia, más agudo será ese malestar, hasta el punto de que puede crear confusión y una sensación de falta de control muy intensa.
Es importante que seamos conscientes que más allá de los problemas en el ámbito psicológico, el uso desmedido del móvil o de cualquier tecnología puede dar lugar a lesiones a nivel físico. La adicción al móvil también afecta a nuestros ojos, músculos, ligamentos, articulaciones y vértebras