Psicòlogo pesadillas Granada

Durante la infancia pueden aparecer algunos trastornos relacionados con el sueño, algunas de estas dificultades para dormirse suponen problemas muy frecuentes en la infancia. Se conoce como “parasomnias” a los trastornos caracterizados por acontecimientos o conductas anormales asociadas al sueño, a sus fases específicas o a los períodos de transición entre sueño y vigilia.

Entre las parasomnias se encuentran algunos trastornos como el sonambulismo, el bruxismo, la enuresis nocturna, las pesadillas y los terrores nocturnos. Si has llegado hasta aquí, es porque tu interés en algunas de las dos últimas citadas. Las pesadillas y los terrores nocturnos son frecuentes dentro de la psicología infantil y se trata de alteraciones que suelen confundirse, por lo que esperamos aclararte algunas dudas sobre ellas.

¿Què son las pesadillas?

Una pesadilla es un sueño de contenido terrorífico que origina fuertes sentimientos de miedo o angustia. Cuando tu hijo o hija se despierta tras una pesadilla, permanece en contacto con la realidad y responde adecuadamente al entorno. Al despertar suele ocurrir que recuerden el contenido del sueño.

Las pesadillas suceden durante las fases REM del sueño, que se dan en mayor medida durante la segunda mitad de la noche. Durante el sueño REM tenemos una alta actividad cerebral, falta de tono muscular, alta frecuencia respiratoria, movimientos rápidos de los ojos y pulso rápido e irregular. Es precisamente en esta fase del sueño donde suelen ocurrir la mayoría de los sueños, incluidas las pesadillas.

Como hemos dicho es uno de los trastornos más comunes en la infancia y adolescencia. Según diversos estudios, entre el 10 y el 50% de los niños de 3 a 6 años las experimentan. Aunque las pesadillas no suelen ser un riesgo para la salud del niño, si son frecuentes, podrían tener consecuencia como temor a irse a la cama. En estos casos se puede alterar el patrón de sueño y aparecer secundariamente somnolencia excesiva, irritabilidad, ansiedad, entre otros.

¿Por què ocurre?

La causa de las pesadillas pueden ser consecuencia de factores como tensión emocional, sucesos traumáticos, ansiedad, fatiga, horarios irregulares de sueño, fiebre o toma de algunos medicamentos son algunas situaciones que podrían estar incrementando la aparición de estos trastornos del sueño. Una de las diferencias con respecto a los terrores nocturnos es que las pesadillas no tienen una causa hereditaria que provoque la aparición de las mismas.

“No hay cosa de la que tenga tanto miedo como del miedo.”

- Michel Eyquem de Montaigne.

¿Què hacer ante un episodio?

Si has observado que tu hijo o hija sufre de pesadillas o terrores nocturnos, lo mejor es actuar de un modo tranquilo, intentando normalizar la situación. Si tus hijos perciben tu alarma o preocupación su ansiedad será mayor.

También hay que evitar la luz intensa ya que esto podría llevar a que el niño desarrolle una fobia a la oscuridad, al asociarla con el miedo. No es buena idea hablar en detalle con tu hijo o hija sobre lo que ha pasado porque muy probablemente esto lo active más y le dificulte volver a conciliar el sueño.

Es recomendable permanecer con el niño hasta que se haya calmado lo suficiente y pueda dormirse de nuevo, pero es muy importante que permanezca en su habitación y continúe durmiendo en su propia cama. Como padres debemos evitar transmitir a nuestros hijos que cada vez que tenga un episodio podrán dormir con nosotros, ten en cuenta que esto reforzaría el trastorno del sueño y fomentaría hábitos inadecuados.

Tratamiento de las pesadillas

Los padres deben intentar tranquilizar a los niños tras las pesadillas y procurar que vuelvan a dormirse, tratando de no mostrarse excesivamente preocupados o ansiosos. Para los niños más mayores, a partir 7 u 8 años, se puede hablar a la mañana siguiente acerca de la pesadilla, tratando de averiguar si hay algo que le preocupe que pueda ser responsable de estos sueños terroríficos.

Si vemos que la causa esta relacionada con hábitos de sueños inadecuados, es importante reestructurar las pautas de sueño y fomentar una correcta higiene del sueño.

También puede ser conveniente evitar cenas copiosas y programas o películas violentas o de terror que estimulen la imaginación del niño, así como modificar cualquier hábito o estímulo inadecuado que pueda perturbar su descanso.

En casos más graves y frecuentes de pesadillas, cuando existen desde hace mucho tiempo o bien ocurren muy a menudo, son muy intensas y provocan un malestar importante, puede ser conveniente acudir a un profesional.

Hay técnicas especificas y muy eficaces que enseñan al niño a afrontar con éxito los sueños que le provocan ansiedad.

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